Es uno de los grandes poemas sagrados de la antigua Mesopotamia. Su nombre proviene de sus primeras palabras en acadio: “Cuando en lo alto…”, fórmula con la que comienza el relato del origen del mundo. Es un texto religioso, político y cósmico: una explicación de por qué el universo tiene un orden, por qué los dioses ocupan ciertos lugares y por qué Marduk, dios principal de Babilonia, merece estar por encima de las demás divinidades.
En la religión griega, los héroes no eran simples personajes literarios. El culto heroico formaba parte de la práctica religiosa, se honraba a ciertos muertos poderosos, fundadores, guerreros o figuras excepcionales, a quienes se les ofrecían ritos, sacrificios y memoria comunitaria. Heracles superaba incluso esa categoría, porque podía ser venerado como héroe y también como dios.